jueves, 22 de marzo de 2012

FELDENKRAIS - EL MOVIMIENTO COMO FUENTE DE BIENESTAR Y CRECIMIENTO -

El método Feldenkrais es un sistema pedagógico para refinar capacidades que ya tenemos y despertar otras nuevas que tal vez siempre quisimos pero que nunca supimos cómo desarrollarlas. El abordaje es a través del movimiento: explorar, Aprender y recordar lúdicamente.
La mayoría de nosotros guarda en su interior sueños que, una vez realizados, podrían ser la fuente de una vida más profundamente satisfactoria. Pero a pesar de nuestros mejores esfuerzos, aquellos sueños muchas veces se nos deslizan entre las manos de forma trágica o silenciosa. Moshé Feldenkrais creía que todos guardamos extraordinarias capacidades dentro de nosotros y que lo que haría falta es un método apropiado y un poco de dedicación para desarrollar nuestro entero potencial.
El movimiento, según Feldenkrais, es clave en este proceso.
Imaginemos una persona B. que le gusta cantar pero - por alguna razón - está convencida de que no tiene mucho talento. Sin embargo le gusta, y en realidad le encantaría poder desarrollar su potencial de canto porque en el fondo intuye que lo tiene.
Imaginemos ahora que B. va a una clase de canto determinada donde lo único que le piden es cantar una canción que le gusta y en lugar de corregirla simplemente le piden que la cante otra vez pero con una variación en su postura, por ejemplo con un pie apoyado sobre una silla, y que preste atención a la calidad de su voz. De esta forma se sigue desarrollando la clase pasando por diferentes posturas y movimientos “raros”. De repente B. se da cuenta ella misma de que algo está cambiando: su voz se escucha más libre y con una claridad que ni ella creía que fuera posible.
¿Qué ha pasado? O tal vez sería mejor preguntar: ¿Cómo ha pasado?
La experiencia de nuestra amiga B. es lo que pasa a muchos alumnos de Feldenkrais, con la diferencia que no aprenden a cantar sino a moverse mejor.
De niños, muchos nos movíamos de manera natural, expresiva y flexible. Con el tiempo, y tal vez sin siquiera darnos cuenta, muchos hemos perdido esta posibilidad por influencias del entorno, accidentes, miedos u otras causas y nos queda tan solo un remoto recuerdo de cómo era vivir con aquella libertad.
A través del movimiento, explorando, aprendiendo y recordando lúdicamente, es posible reencontrar y seguir desarrollando este potencial que llevamos dentro.



Con este fin, el físico ruso Dr. Moshé Feldenkrais construyó con genial creatividad más de mil secuencias de movimientos específicos que actúan directamente sobre nuestro sistema nervioso mejorando su capacidad de autoorganización. Generalmente son movimientos fáciles, lentos que se efectúan sin esfuerzo. La base de cada movimiento no es el logro de una forma determinada sino la claridad en la intención y la calidad. Los movimientos son el medio, no el fin. A veces los cambios que se producen a través de este procedimiento parecen mágicos y superan ampliamente las expectativas de quien los experimenta. Las secuencias se basan en una profunda comprensión del funcionamiento de nuestro cuerpo y de la influencia de la fuerza de gravedad sobre nuestro sistema nervioso.
A primera vista, Feldenkrais puede parecer un trabajo corporal pero en realidad enfoca a toda la persona desde una perspectiva global. La autoconciencia desarrollada a través del movimiento nos permite obtener una percepción cada vez más clara y precisa de las posibilidades que en realidad tenemos y eso nos aporta libertad para elegir. Dicho en palabras del mismo Moshé Feldenkrais: “es un camino para recuperar nuestra dignidad como seres humanos.”
Feldenkrais nació en Rusia en 1904. Se doctoró en los años treinta en Ciencias Físicas en la Sorbona en París donde trabajaba en las primeras investigaciones nucleares. A raíz de una severa lesión de rodilla descubrió una manera revolucionaria de utilizar el movimiento para mejorar primero su propio funcionamiento y después ayudar a otros. Creó un sistema pedagógico para facilitar el aprendizaje de un mejor uso de uno mismo utilizando sus conocimientos de la física, de las artes marciales e inspirándose en sus observaciones de bebés y niños. Asimismo recoge influencias de los trabajos de Piaget, Gurdjieff, H. Jacoby, de las neurociencias y de muchos otros.
Entre los que han encontrado en este método una fuente de creatividad y bienestar se encuentran muchos artistas famosos como Jehudi Menuhin, Peter Brook o Narciso Yepes y también muchos terapeutas, psicólogos, médicos, deportistas y otros profesionales de la salud, de la educación, del movimiento y del aprendizaje. Asimismo hay personas con limitada movilidad o dolores recurrentes que han encontrado soluciones a través de este trabajo. En su esencia es un método abierto a cualquier persona interesada en aprender y mejorar su calidad de vida.
- Aplicabilidad versátil: Lo que se puede aprender a través de este trabajo sirve para mejorar la salud, el estado de ánimo y la capacidad de superar dificultades, dolores o ansiedad. Asimismo ofrece valiosas herramientas para gestionar cambios o situaciones nuevas.
- Calidad de vida: La toma de conciencia del modo en que nos movemos permite liberarnos de hábitos perniciosos que afectan nuestra calidad de vida y que muchas veces son la raíz de problemas funcionales, reflejados en el tan común dolor de espalda u otros desarreglos.
- Mejora la postura: mejorar la organización de nuestros movimientos nos permite sentirnos erguidos de manera natural y espontánea y movernos en nuestra vida cotidiana sin esfuerzo, eficientes y elegantes. Al encontrar más fluidez en nuestros movimientos nos es más fácil desarrollar una actitud positiva y optimista hacia nosotros mismos y hacia los demás.
- Salud: un uso más eficiente del cuerpo reduce la fricción en nuestras articulaciones y nos vitaliza en todos los planos: estimula la circulación de la sangre, se libera la respiración y el sistema inmunológico se fortalece. Se mejora el color de piel en la cara, la sonrisa se facilita y aparece una sensación de ligereza y bienestar en todo el cuerpo.
- Autoimagen positiva: conforme nos sentimos más seguros en nuestros movimientos crece la comodidad con nosotros mismos y aprendemos a confiar en nuestro propio criterio. Esto puede ser especialmente importante si tenemos que trabajar o movernos ante un público.
- Aprendizaje a partir de la suavidad: todos los movimientos se realizan de la forma más fácil, ligera y placentera posible. Es fundamental la gentileza con uno mismo y evitar el esfuerzo respetando los propios límites. Es una forma de aprender muy personal, sin comparaciones con patrones rígidos de “lo correcto”.
- Máxima eficacia y mínimo esfuerzo: Una persona bien organizada se mueve con el máximo de eficacia y un mínimo de esfuerzo. Desde la perspectiva de Feldenkrais esto no se consigue a través de la fuerza muscular, sino mejorando la conciencia de cómo funciona nuestro cuerpo.
- Creatividad: Al encontrar el proceso que permite flexibilizarnos y abandonar hábitos o puntos de vista rígidos, que muchas veces limitan nuestras opciones reales, se abre el camino hacia el cambio y la creatividad.
- Recuperación: es posible recuperar y despertar la vitalidad que ha quedado inmovilizada en ciertas partes del cuerpo debido a caídas, accidentes, operaciones u otras causas. Se puede trabajar con cualquier persona ya que nuestro sistema nervioso es capaz de mejorar su funcionamiento independientemente de la edad o el estado físico que podamos tener.
- Funciones simples y complejas: se trabaja tanto la reorganización de funciones humanas básicas (estar de pie, estar sentado, levantarse, caminar, agacharse etc.) como acciones complejas como trabajar en una determinada postura, hacer movimientos específicos de deporte o tocar un instrumento musical.




Nota.- Versión original de un articulo públicado en "Línea Saludable"








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