viernes, 15 de febrero de 2013

LA POTENCIA EN LOS PIES Y LAS PIERNAS


Los bailarines están constantemente preocupados por la fuerza, la estética y flexibilidad de sus piernas y pies. Muchos de ellos, tienen una imagen negativa de sus pies, esa autocritica negativa termina siendo perjudicial para la evolución del mismo.Un bailarín con una fuerte imagen negativa de una parte de su cuerpo, genera un bloqueo en su cuerpo que impide que los métodos de perfeccionamiento se vislumbren en su trabajo.
El resultado de este miedo al pie es un entrenamiento excesivo de pies donde se sobrecargan para adaptarlos a la estética deseada.La calve radica, en integrar un aumento de fuerza en pies y piernas dentro de la sensación global.
La posición y el movimiento de los pies repercute en todo el cuerpo; un cambio en la posición de la columna y la pelvis influye directamente en el trabajo de pies. Al mejorar la acción coordinada con el equilibrio muscular mientras se fortalece las piernas y los pies, es la clave para lograr un buen acondicionamiento de pies y piernas.

Aunque los pies no sean perfectos desde el estándar estético predominante, ello no significa que no se pueda adaptar a la danza.Los pies que tienen un arco muy alto por su flexibilidad están predispuestos a lesionarse, como consecuencia de un alineamiento incorrecto y falta de fuerza en la musculatura de apoyo.La fuerza del pie y el alineamiento son dos elementos primordiales para poder garantizar una carera profesional duradera.
La mayoría de las imperfecciones de los pies se pueden solucionar con un acondicionamiento basado en el sólida relación de las articulaciones de los pies, piernas y pelvis.

Voy a exponer un ejemplo:
Si un bailarín abre el pie más de lo que su articulación de la cadera le permite, los pies van a tender a pronar, lo cual su extremo interior desciende y la parte frontal de la pelvis cae. El bailarín puede intentar elevar el extremo interno de sus pies con fuerza muscular extra y la supinación del pie. Todo ello repercute en toda la cadena articular de la pierna hasta la pelvis. Las tuberosidades isquiáticas se juntan con la presión que ejerce este movimiento, el sacro contrarrota y la cadera pierde facilidad de movimiento. Las rodillas por la acción son empujadas hacia delante en plié y el bailarín las estira hacia atrás en un esfuerzo por mantenerlas alineadas.
Un plié requiere que el pie se flexione dorsalmente, por lo que el movimiento de punta de los pies no va bien con la acción del plié. Si se entrena bajo estas circunstancias, desarrollará tensión y músculos duros que le van a ocasionar dolor y una lesión.
A menos que el movimiento se corrija el problema no se resolverá. La solución es conseguir la abertura correcta basada en el potencial anatómico del bailarín y se cree una acción coordinada articular y muscular a través de las piernas y los pies, lo que aumentará la abertura mediante la relajación y la tensión.



Unos pies fuertes y coordinados son el eje de la técnica de un bailarín  En la mayoría de los estilos (exceptuando tal vez la técnica Contac y la danza contemporánea ), los pies y las piernas se emplean como soporte más que el tronco. El resultado de ello es que los pies deben de resistir gran parte del peso del cuerpo en una inmensa variedad de gestos y velocidades. La mayoría de las clases de danza ofrecen una variedad de ejercicios de preparación para los pies, pero muchos de esos ejercicios no acondicionan realmente los pies y provocan a la larga síndromes de sobreuso y un deterioro de las articulaciones, músculos y tejidos conectivos.
Muchas de esas ideas de cómo corregir el comportamiento de los pies se han ido impartiendo durante muchísimos años, impidiendo la acción natural de los mismos, ya que no se centran en un enfoque global. El pie no se mueve independientemente del resto del cuerpo. Su acción está relacionada sobre todo con la cadera, pelvis y columna.





Antes de ejercitar el pie con  las cintas Thera - Band, es preciso que sepas detectar la ubicación de los músculos extrínsecos que controlan la acción del tobillo y el pie y influyen en la estabilidad y potencia del movimiento: el tibial posterior, el peroneo largo y el flexor del dedo gordo.