jueves, 9 de mayo de 2013

SALTAR CON EL MENOR ESFUERZO


A un bailarín le empieza a parecer divertido saltar cuando emplea mucho menos esfuerzo del que en un inicio pensaba necesitaba utilizar. Esta sensación de plenitud y gozo mediante la cual se encuentra participe la elasticidad, el alineamiento y el ritmo se logra con un control muscular completo.

Al aterrizar en un salto, concéntrate en la elongación de los músculos de las piernas. Siente cómo se alargan glúteos e isquiotibiales; ello te va a proporcionar más estabilidad y va a reducir la presión que se ejerce sobre las rodillas. Asimismo comenzará a alargarse los músculos de los gemelos en el momento del aterrizaje después de efectuar pequeños saltos. Si comienzas a practicar esto, tu aterrizaje será mucho más suave.
Una vez más el alineamiento es la clave para dar saltos con mucho más brío.



A continuación vamos a exponer dos ejercicios uno para pequeños saltos y otro para saltos largos.

1º.- Ejercicio:

            1º.- Practica con un empuje idéntico en ambas piernas en pliés para preparar un salto equilibrado.

            2º.- No generes fuerza para saltar flexionando el tronco hacia delante y atrás. Siente el cuerpo totalmente relajado, pero rebotando sobre un muelle en vertical.

            3º.- Realiza saltos mientras te concentras en la respiración. Deja fluir la respiración, la apnea lo único que ocasiona es tensión en tus articulaciones.



2º.- Ejercicio:

            1º.- Cuando despegues del suelo para dar un salto largo, imagínate que el cuerpo es un péndulo invertido balanceándose desde el punto de empuje.
La cabeza es el peso del péndulo que se balancea alrededor del pie. Utiliza esta imagen para aumentar la longitud y la facilidad de tus saltos.

            2º.- Mientras despegas del suelo, imagina la cabeza balanceándose en el aire.

            3º.- En el salto hacia delante siente como el despegue del pie conecta con todo el cuerpo. Siente la acción de la pierna de empuje creando fuerza en todo el cuerpo












Cuando saltas, la fuerza que empleas debería sumarse al salto, pero no la tensión; si los hombros están rotados, tensos , el salto es mucho más difícil de ejecutar, cuanto más relajes los hombros más centrado estarás.


Al saltar, la fuerza  debe sumarse al salto, no la tensión. Si los hombros se encuentran tensos, es muy difícil saltar alto. Cuanto más relajes los hombros, más centrado estarás
Vamos a exponer un ejercicio donde podrás corregir y sentir tu cuerpo en alineamiento.

1º.- Se consciente de tu caja torácica dentro de un alineamiento equilibrado. Diferencia la primera costilla de la clavícula para relajar la tensión en la parte superior del pecho.

2º.- Mantén el cuello suelto y relajado. Siente la cabeza reposando sobre la columna mientras saltas. Si logras ser consciente de esta sensación, podrás desarrollar mucho más control y tendrás más potencia en las piernas.

3º.- No dejes que los movimientos de piernas y brazos alteren la posición de la columna. Piensa en los brazos y las piernas moviéndose libremente sin influir en la elasticidad de las piernas y la columna.

4º.- Imagina un compañero que te está empujando hacia arriba un poco más lejos mientras alcanzas el punto más alto de tu salto



Otra parte influyente en la elasticidad de los saltos es el diafragma. Es muy extraño el ver a un bailarín que tenga espacio y elasticidad en su caja torácica, la causa es reducir los movimientos innecesarios por lo que desde su etapa de estudiantes se les dice que sostengan su caja torácica de varios modos. Ello ocasiona que las costillas sean menos elásticas y inhiben la acción de diafragma.
A continuación voy a exponer un ejercicio que está diseñado para ofrecerte una idea de lo que nos brinda el soporte elástico del diafragma en los saltos.

1º.- Realiza unos cuantos sautés para que puedas concentrarte en la caja torácica y el diafragma

2º.- Esconde la barriga para impedir la respiración y realiza unos saltos. Nota los cambios en el rebote elástico de las piernas y en todo el cuerpo.

3º.- Salta una vez más, e inspira al aterrizar. Observa lo estable que te sientes cuando aterrizas.

4º.- Salta una vez. Espira al aterrizar y piensa en como el diafragma se está relajando. Puedes sentirte más estable si espiras durante el aterrizaje.

5º.- Reposa unos instantes y visualiza el diafragma como una estructura elástica, como si se tratara de la superficie de un trampolín.

6º.- Realiza una serie de saltos. Imagínate el diafragma como algo elástico que reacciona al movimiento del cuerpo. Permite que rebote con tu tiempo.

7º.- Cuando aterrices, el diafragma contrarrestará el movimiento de bajada moviéndose hacia arriba con tu respiración

8º.- Cuando saltes, contrarresta el movimiento bajando durante la inspiración. Esta acción ayuda a estabilizar el salto y ofrece empuje, porque el cuerpo se emplea así como un sistema elástico completo.

9º.- Reposa un momento y frota el área justo por debajo del esternón, donde se insertan el músculo abdominal y el diafragma en la parte frontal. Realiza una serie de saltos mientras sientes la elasticidad del diafragma. Observa como la acción de la pierna se ve influida por el rebote del diafragma.







No hay comentarios:

Publicar un comentario